Sardinas a la brasa, sin brasas

¡Y sin humo!. A los que os pirran las sardinas como a mi, siempre os habrá resultado un engorro prepararlas en casa tal y como las hacemos cuando usamos una barbacoa. Es cierto que al aire libre podemos ofrecer a los dioses la parte que les corresponde del alimento: el humo (si os ha picado la curiosidad, no dejéis de leer Cocinar: Una historia natural de la transformación, de Michael Pollan, y sabréis de qué hablo).
Pero como en casa el tema del humo es un poco asfixiante, vamos a hacer esta versión usando el horno y un soplete de cocina para terminar las sardinas (me ha salido un pareado, ¡blam, blam!).
Todas acostaditas, esperando al horno

Ingredientes:

  • sardinas
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal gorda
  • …y un soplete de cocina
Precalentamos el horno a 210 grados mientras vamos preparando una bandeja de horno con un trozo de papel vegetal en el fondo. Añadimos un chorro de aceite de oliva y un puñado de sal.
Les quitamos bien las escamas a las sardinas, las colocamos sobre la bandeja y añadimos un poco de aceite y de sal por encima. Las metemos al horno durante 10 minutos a la misma temperatura que antes.
Cuando estén listas veréis que la piel se ha secado pero está brillante y no tiene aspecto de parrilla. Ese acabado se lo vamos a dar con el soplete en un pis pas.
El mismo plato, pero en su versión «caballa». Todo igual excepto el tiempo de horno: 20 minutos.
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